el hombre, la mujer
fieras buscando el amor
en cada recoveco y rincón
de sus cuerpos que de a poco,
flotan.
Su piel, cálida, como la arena del desierto
sus labios, dulces como la miel,
suaves como la seda
esperan que el desenfreno
los rebusque, y roce
casi sin que se den cuenta,
el amor.
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