jueves, 22 de julio de 2010
Se fue
VI
V
Cebos
IV
III
I
lunes, 19 de julio de 2010
Sembrando
Sentí el aroma del canto de los pájaros,
Mientras las sedas embrollaban mis extremos
Los rayos del inmenso fuego golpeaban mi faz
Era libre, libre como aquél viento intenso.
Los rosedales prosperaban desde mis ojos
Y desde mi corazón, palpitaba un fuego.
Un fuego carmesí, salvaje como aquél felino
Que voluptuoso logró seducir sin esfuerzo
A quien lo seguía, su gran amenaza
Era el soberano, penetrante e infame viento.
Sutil y en sigilo, se levantó mi alma adormecida
Mientras la soledad atosigaba mi pensamiento,
Luché contra las olas que me enviciaban agudamente,
Y percibí que hoy es el presente, que urgente está latiendo
Buscando con ansias un futuro de mares decididos;
Decididos en sus hercúleos anhelos
Con formas y texturas variables
Pero mansos y profundos, de aromas complejos.
Yo, un mar dulce y salado, agrio y amargo
Que busca la esencia en sus ciclópeos lechos
Y contiene mi resplandeciente y cálida alma
Siempre observando al imponente cielo
Yo, mar dulce y agrio, sé que en mis manos se encuentra
El futuro que me aguarda con magno regodeo.
Milagros
Sobre mis ojos, existe un vil intento
De suaves melodías matutinas
Que respiran, que me inspiran
A soñar con sus joviales besos.
Le pedí que no se vaya
Le susurré al oído, despacio,
Para que entienda que la necesito.
Me mira, con su mirada divertida
Y no entiende mi sufrimiento
Porque su edad no se lo permite
Y por más que lo intente, no entiende
Que yo a mi lado la preciso.
Respiro, pero es arduo el efecto
Que me encuentra en el espejo
¿será un milagro
El que nos depare
En este momento?
¿serán, pequeña, tus sueños
Los que produzcan el milagro
De la vida, de los cuentos?