La carne,
la tentación de mi alma,
esas líneas suaves
que mis besos recorren en sueños.
Tanto tiempo busqué
alimentarme de tus labios,
recorrerte con mis uñas,
y desgarrarte el cuello en pasión.
Te miré alguna vez de lejos,
pero tus ojos eran de otra,
y mi corazón
casi infinito
hasta que me besaste
(porque ahora me pertenezco
a los labios y tu encuentro)
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