Protected by Copyscape Web Copyright Protection Software

domingo, 30 de mayo de 2010

Un cambio sin tranformación

Me pregunto en qué momento todo se hizo tan... suave, y al mismo tiempo, doloroso.
¿Es acaso, el tiempo mismo, quien dejó de lastimarnos, y así, sin pesares, has de volver reclamándote con un dulce y ligero paso de entendimiento, pero sin pedirme perdón, sin revolverte en un arrepentimiento por lo sucedido?

¿Debería, acaso, perdonarte, en cierta forma, por que no sientas absolutamente nada?

¿Debo, yo, comprenderte, o simplemente dejarte ir?
No eres más que una personas del mismo conjunto humano. Ya no siento ganas de procurar que te arrepientas. Estoy cansada... cansada de este tipo de juegos.
Quizás no deba entender nada. Está todo dicho: si no sientes arrepentimientos, ¿de qué sirve?
No sentir que te has equivocado, es no reconocer el error. Si no reconoces el error, entonces, ¿de qué sirve?


Y el punto, finalmente, es ése mismo: no sirve.
En absoluto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario